Negligencias veterinarias

Las negligencias veterinarias más comunes en Europa

OEPSEVE · Dr. Andrés Santiago · 2025-11-20 · 12 min lectura

El análisis de las reclamaciones por mala praxis veterinaria en Europa permite identificar patrones claros sobre dónde se concentran los errores con mayor impacto para los animales y sus propietarios. Conocer estos patrones tiene una doble utilidad: ayuda al propietario que sospecha negligencia a identificar si su caso encaja en una tipología reconocida, y permite al veterinario diligente saber dónde se concentran las áreas de mayor exposición a litigios.

Este artículo recoge las categorías de negligencia veterinaria más recurrentes en Europa, las analiza con datos concretos sobre prevalencia, expone los supuestos jurisprudenciales más representativos y aporta criterios prácticos para distinguir cada tipo. La información se basa en el análisis cruzado de jurisprudencia española, estudios europeos sobre reclamaciones veterinarias y la experiencia operativa de OEPSEVE en peritajes.

1. Error diagnóstico: la categoría más frecuente

Los errores diagnósticos representan, según estudios europeos, entre el 35 y el 45 % de las reclamaciones por mala praxis veterinaria. Es la categoría más numerosa, también la que mayor impacto tiene en la calidad de vida del animal y la que más casos genera de pérdida de oportunidad terapéutica.

Las modalidades más documentadas son tres:

Diagnóstico incorrecto

El veterinario llega a una conclusión equivocada sobre la patología que padece el animal. Los supuestos más habituales incluyen cuadros oncológicos diagnosticados como procesos benignos, enfermedades infecciosas confundidas con procesos digestivos banales, patologías neurológicas tratadas como problemas osteomusculares, o procesos sistémicos abordados solo en sus síntomas más evidentes.

Diagnóstico tardío

El veterinario llega al diagnóstico correcto pero cuando ya es demasiado tarde para tratar eficazmente. Cuadros oncológicos detectados en fase avanzada cuando se podrían haber identificado meses antes con pruebas básicas, patologías cardíacas diagnosticadas en estadios irreversibles, alteraciones endocrinas reconocidas solo cuando los daños sistémicos ya son irreversibles.

Diagnóstico basado en pruebas insuficientes

El veterinario decide sin haber realizado las pruebas que la situación clínica exigía. Atender un animal atropellado sin radiografía, abordar un cuadro digestivo persistente sin analítica básica, valorar un proceso neurológico sin exploración completa. La omisión de pruebas elementales es uno de los puntos donde la lex artis es más exigente.

35–45% Porcentaje de reclamaciones veterinarias en Europa que se basan en errores diagnósticos, según estudios sobre litigiosidad veterinaria en países con sistemas profesionales asimilables al español.

2. Complicaciones anestésicas en cirugías electivas

La muerte bajo anestesia en cirugías programadas en animales previamente sanos es el segundo gran bloque de reclamaciones por mala praxis veterinaria. Las esterilizaciones, castraciones, limpiezas dentales y otros procedimientos electivos generan un volumen de litigios desproporcionado en relación con su complejidad técnica intrínseca.

La razón es doble. Por un lado, la expectativa del propietario es que un procedimiento «rutinario» tiene riesgo cercano a cero, lo que choca con la realidad estadística. Por otro lado, la jurisprudencia española tiende a apreciar obligación de resultado en este tipo de cirugías, lo que invierte la carga de la prueba a favor del propietario.

Los supuestos más frecuentes incluyen:

  • Ausencia de analítica preoperatoria: en pacientes con patologías subyacentes no detectadas (insuficiencia renal subclínica, alteraciones hepáticas, anemias) la anestesia produce descompensaciones evitables
  • Monitorización anestésica deficiente: ausencia de pulsioximetría, capnografía, ECG o monitorización de presión arterial
  • Protocolos no adaptados al paciente: dosis estándar en animales geriátricos, de razas braquicéfalas o con peso muy alejado del promedio
  • Falta de material de reanimación verificado y accesible
  • Personal único: cirujano que se queda solo mientras opera, sin auxiliar dedicado a vigilar la anestesia
  • Alta prematura antes de la recuperación completa del animal

"La muerte de un animal sano en una esterilización rutinaria es uno de los supuestos donde la jurisprudencia española con mayor frecuencia aprecia responsabilidad veterinaria. La carga de la prueba pasa al profesional."

3. Errores en técnica quirúrgica

Los errores «de bulto» en técnica quirúrgica son menos frecuentes en términos estadísticos pero tienen un impacto especialmente alto cuando se producen, tanto por la gravedad del daño como por la dificultad de defensa del veterinario:

Material quirúrgico olvidado

Dejar gasas, instrumental o cuerpos extraños dentro del animal tras la cirugía. Es el ejemplo clásico de negligencia indefendible. Sentencias como la de la Audiencia Provincial de Alicante de 13 de febrero de 2015, sobre el caso de la gata Molly en cuyo abdomen se olvidó una gasa durante una ovariohisterectomía, ilustran cómo este tipo de errores conducen casi automáticamente a la responsabilidad civil.

Cirugía sobre la extremidad equivocada

Operar la pata sana en lugar de la lesionada. Es raro pero ocurre, especialmente en patologías ortopédicas bilaterales. La trazabilidad documental (marcado preoperatorio, verificación con el propietario) es elemental para prevenir este error.

Ligaduras inadecuadas

Suturas que se sueltan en el postoperatorio y provocan hemorragias internas. Una de las complicaciones más frecuentes en esterilizaciones realizadas con técnica defectuosa.

Técnicas obsoletas

Aplicar técnicas quirúrgicas anticuadas cuando existían alternativas más seguras y disponibles. La actualización profesional continua es una obligación que la lex artis impone al veterinario.

Cirugías mal indicadas

Una cirugía correctamente ejecutada pero indicada cuando no procedía. Operar un tumor benigno con técnica agresiva, intervenir un cuadro digestivo que respondía a tratamiento médico, realizar una cirugía electiva en un animal con contraindicaciones claras.

Cirugía abdominal con perforación de órganos vecinos

Lesionar inadvertidamente vejiga, intestino o útero durante una cirugía abdominal. La detección de la lesión durante la intervención y su reparación inmediata pueden evitar la responsabilidad; el alta sin detectarla la consolida.

4. Errores de medicación y prescripción incorrecta

Los errores de medicación son especialmente graves en algunos colectivos: animales muy jóvenes, geriátricos, con enfermedades crónicas previas y, muy particularmente, en gatos, que presentan metabolismos muy distintos a los de los perros.

Fármacos contraindicados por especie

El paracetamol es tóxico para los gatos. El ibuprofeno puede provocar úlceras gastrointestinales graves. Determinados antibióticos pueden causar reacciones idiosincrásicas en razas específicas. La prescripción de un fármaco contraindicado para la especie es uno de los errores más claramente defendibles en una reclamación.

Dosis incorrectas

Cálculo erróneo de dosis por peso, especialmente grave en animales muy pequeños donde un error de un decimal puede ser letal. Los errores en la elaboración de fórmulas magistrales son una variante particularmente peligrosa.

Antiinflamatorios sin ajuste

Pautar antiinflamatorios no esteroideos en animales geriátricos con insuficiencia renal subclínica no detectada por ausencia de analítica previa. La insuficiencia renal aguda iatrogénica es una complicación habitual en estos casos.

Interacciones farmacológicas

Prescribir un medicamento sin revisar las interacciones con la medicación crónica que ya recibe el animal. Algunos antibióticos potencian la nefrotoxicidad de otros fármacos; algunos antiarrítmicos interaccionan con anestésicos de uso común.

Vía de administración incorrecta

Inyectar por vía intravenosa un fármaco indicado para vía subcutánea, o viceversa. La extravasación de fármacos vesicantes puede provocar lesiones tisulares graves.

5. Vicios ocultos en compraventa de caballos

En el ámbito equino, las reclamaciones por vicios ocultos en compraventa constituyen un volumen de litigiosidad propio, gobernado por reglas jurídicas específicas (artículos 1491 a 1499 del Código Civil) y con plazos extraordinariamente breves (40 días).

Las patologías que con mayor frecuencia se ocultan en exámenes preventa son:

Cojeras crónicas enmascaradas

Administración de antiinflamatorios potentes en las horas previas al examen preventa para enmascarar cojeras de etiología crónica (osteoartrosis, navicular, lesiones tendinosas). El comprador descubre la cojera días después, cuando el efecto farmacológico desaparece.

Anomalías radiológicas no comunicadas

Osteocondritis disecante (OCD) en articulaciones de soporte, fragmentación de huesos sesamoideos, sobrehueso patológico en metacarpos, alteraciones en el tarso. Patologías visibles para un veterinario competente pero no comunicadas al comprador.

Problemas respiratorios larvados

Asma equina, hemiplejía laríngea, displasia laríngea. Patologías que limitan el rendimiento atlético del caballo y que el examen preventa adecuado debería detectar.

Alteraciones de comportamiento

Tics, vicios de cuadra (aerofagia, balanceo, deambulación compulsiva), problemas de manejo o de monta que el vendedor conoce y oculta.

Patologías oculares

Uveítis recidivante (fluxión periódica), cataratas incipientes, alteraciones de la córnea. El examen oftalmológico preventa adecuado es indispensable y, sin embargo, frecuentemente omitido.

La acción redhibitoria del artículo 1496 CC tiene un plazo de caducidad de 40 días desde la entrega del animal. Es un plazo brevísimo y no susceptible de interrupción salvo por demanda judicial. Quien recibe el caballo debe actuar con extrema rapidez si detecta vicios.

6. Falta de consentimiento informado

Las reclamaciones basadas en la ausencia o insuficiencia del consentimiento informado han crecido de forma sostenida en Europa en la última década. La autonomía del propietario para decidir sobre los procedimientos a realizar en su animal está hoy plenamente reconocida y su vulneración constituye una infracción autónoma de la lex artis.

Los problemas más habituales son:

  • Cirugías sin documento firmado: intervenciones realizadas sin consentimiento escrito en supuestos donde lo exige la lex artis
  • Documentos genéricos: modelos preimpresos no específicos para el procedimiento concreto, firmados como mero trámite
  • Información incompleta: consentimientos que no informan de los riesgos específicos, mortalidad estimada o alternativas disponibles
  • Cambios de plan no comunicados: ampliación de la intervención durante la cirugía sin posibilidad de consultar al propietario
  • Procedimientos invasivos sin autorización: pruebas con riesgo (biopsias, contrastes) realizadas sin consentimiento específico
  • Eutanasias sin consentimiento adecuado: especialmente delicadas, requieren documento firmado y, si es posible, en presencia del propietario

7. Deficiencias en el seguimiento postoperatorio

Una cirugía bien indicada y bien ejecutada puede acabar en reclamación si el seguimiento postoperatorio es deficiente. La hospitalización adecuada, las instrucciones claras al propietario sobre cuidados, medicación y signos de alarma, y los controles posteriores forman parte indisociable del acto veterinario.

Altas prematuras

Dar de alta animales que aún no se han recuperado completamente de la anestesia. Es especialmente frecuente en cirugías de tarde-noche por presión de horarios. La recuperación anestésica debe ser completa antes del alta.

Instrucciones poco claras

El propietario no recibe información comprensible sobre qué medicación administrar, en qué dosis, durante cuánto tiempo, qué cuidados especiales requiere el animal y qué signos deben hacerle volver a urgencias. Las instrucciones por escrito son hoy un estándar elemental.

Ausencia de controles posteriores

No citar al animal para retirada de puntos, valoración postoperatoria o seguimiento de la evolución. La presunción es que el propietario sabrá identificar las complicaciones, lo que es manifiestamente irreal en muchas situaciones.

No detectar complicaciones evidentes

El animal acude a control y el veterinario no detecta o minimiza signos claros de complicación (infección de herida, dehiscencia, hemorragia). Esta omisión consolida la responsabilidad anterior.

8. Negligencias en servicios conexos a la clínica

Las reclamaciones no solo afectan al acto clínico estricto. Otros servicios prestados por clínicas y profesionales relacionados con el cuidado animal generan también litigios:

Residencias caninas y felinas

Fugas durante la estancia, peleas entre animales no compatibles, condiciones higiénicas inadecuadas, alimentación incorrecta, muerte por golpe de calor en zonas no climatizadas, ausencia de atención veterinaria ante incidencias.

Peluquerías caninas

Cortes durante el rasurado, quemaduras por secadores, golpes de calor, traumatismos por sujeción inadecuada, dermatitis por uso de productos no aptos.

Transporte de animales

Lesiones durante el traslado, golpes de calor en vehículos no climatizados, condiciones de transporte inadecuadas, ausencia de cuidados en trayectos prolongados.

Centros de entrenamiento y adiestramiento

Uso de métodos abusivos, lesiones derivadas de técnicas inadecuadas, daños psicológicos en animales sometidos a métodos coercitivos.

Cómo se previenen estas negligencias

El reverso de todo este catálogo es la guía práctica para que las clínicas veterinarias reduzcan su exposición a reclamaciones. La mayoría de las negligencias documentadas son evitables con protocolos básicos de buena práctica:

Tipo de negligenciaMedida preventiva esencial
Error diagnósticoProtocolo escrito de pruebas mínimas por motivo de consulta
Complicación anestésicaAnalítica preoperatoria obligatoria, monitorización completa, hoja anestésica
Error quirúrgicoChecklist preoperatorio, recuento de gasas e instrumental, marcado de zonas
Error de medicaciónDoble verificación de dosis, sistema informático con alertas, formación continua
Vicio oculto equinoExamen preventa escrito, exhaustivo, con pruebas complementarias documentadas
Falta de consentimientoModelos específicos por procedimiento, firma documentada, explicación previa
Seguimiento deficienteHoja de alta por escrito, citas de control programadas, recordatorios

Lo que el propietario debe saber

Si tu caso encaja en alguna de estas tipologías, lo más probable es que tenga base para reclamar. Pero «encajar en una tipología» no equivale a «tener viabilidad pericial». Solo un análisis técnico del caso concreto puede decirlo. Por eso el estudio de viabilidad pericial previo —antes de invertir en abogado, procurador y proceso— es siempre el primer paso recomendable.

En OEPSEVE realizamos ese estudio inicial de forma confidencial. Si tu caso tiene base sólida, lo continuamos. Si no la tiene, te lo decimos antes de que inviertas más recursos. La honestidad técnica es lo que diferencia un buen perito de uno que acepta cualquier encargo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la negligencia veterinaria más frecuente en España?

Los errores diagnósticos son la categoría más numerosa, con un 35-45% del total de reclamaciones según estudios europeos. Incluyen diagnósticos incorrectos, tardíos o basados en pruebas insuficientes. Especialmente frecuentes en cuadros oncológicos detectados tarde, patologías cardíacas en estadios irreversibles y procesos atendidos sin las pruebas complementarias que la situación clínica exigía.

¿Por qué hay tantas reclamaciones por muerte en esterilizaciones?

Por dos razones combinadas. Primera: la expectativa del propietario es que una cirugía 'rutinaria' tiene riesgo cero, lo que choca con la realidad estadística. Segunda: la jurisprudencia española tiende a apreciar obligación de resultado en estas cirugías electivas sobre animales sanos, invirtiendo la carga de la prueba. Si el veterinario no puede acreditar documentalmente que actuó conforme a la lex artis, la responsabilidad se aprecia.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar vicios ocultos en un caballo?

El plazo de la acción redhibitoria (resolución del contrato) por vicios ocultos en compraventa de animales es de SOLO 40 días desde la entrega del animal, según el artículo 1496 del Código Civil. Es un plazo de caducidad, no susceptible de interrupción salvo por demanda judicial. Es brevísimo y requiere actuar con urgencia. Existen otras acciones complementarias con plazos más largos (acción de nulidad por error en consentimiento de hasta 4 años; incumplimiento contractual de hasta 5 años) pero requieren fundamentación distinta.

¿Qué se considera lex artis en medicina veterinaria?

La lex artis ad hoc es el conjunto de normas, protocolos clínicos, guías profesionales y estándares científicos que definen cómo debe ejercerse la medicina veterinaria en cada situación concreta. No es un texto único: se compone de protocolos nacionales e internacionales, literatura científica veterinaria, recomendaciones de sociedades científicas y, en última instancia, lo que un veterinario competente haría en circunstancias similares. El perito veterinario es quien la concreta en cada caso.

¿Es la falta de consentimiento informado motivo suficiente para reclamar?

Sí. La ausencia o insuficiencia de consentimiento informado constituye una infracción autónoma de la lex artis y puede fundamentar una reclamación por sí misma, aunque la actuación clínica haya sido técnicamente correcta. El veterinario está obligado a informar previamente sobre el procedimiento, los riesgos, las alternativas disponibles y los riesgos de no realizarlo. El documento debe ser específico para el procedimiento, no genérico, y firmado tras explicación comprensible.

¿Tu caso podría requerir un peritaje veterinario?

Realizamos un estudio de viabilidad pericial confidencial y sin compromiso. Si no hay base técnica para reclamar, te lo decimos antes de invertir tiempo y dinero. Si la hay, elaboramos el informe pericial más riguroso posible.

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